Coches históricos del séptimo arte

El sector de la automoción y el mundo del cine han tenido múltiples idilios a lo largo de la historia. Tanto es así, que muchas películas son recordadas, entre otras cosas, por los modelos que se utilizaron en ellas.

Sin embargo, ¿estos automóviles de cine se utilizaron en la vida real? ¿Triunfaron en su comercialización o se quedaron en un bonito recuerdo? ¿Se pueden ver en museos o exposiciones? En las siguientes líneas, desvelaremos todas estas cuestiones y algunas más.

 

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El Aston Martin de James Bond es al menos, tan elegante como su conductor.

 

Nuestro top 10 de coches de cine

Aston Martin DB5: El coche más mítico de James Bond apareció en 6 películas de la franquicia, desde Goldfinger de 1964 hasta el Skyfall de 2012. Con 382 cv y una velocidad máxima de 228 km/h, el DB5 es un vehículo indispensable para los incondicionales de los deportivos clásicos y elegantes.

Ford V8 Model B: El coche que escogieron los famosos delincuentes Bonnie y Clyde para huir de la justicia en los años 30, cuya historia real fue adaptada al cine magistralmente por Arthur Penn en 1967, era un automóvil de gama media pero ágil, potente y veloz. Les valió para burlar a la policía durante un tiempo, sin embargo en esta vida nada es infinito y al final la pareja encontró la horma de su zapato.

Probe 16: Este coche apareció en la adaptación cinematográfica que firmó Kubrick del libro de Anthony Burges, La Naranja Mecánica. Sus creadores, los hermanos Adams, solo llegaron a fabricar tres unidades. Quizá por su estructura casi de ciencia ficción y nulamente comerciable: una carrocería de fibra de vidrio, un chasis de madera y una cabina como la de un avión de combate. Aun así, Alex y sus drugos lo convirtieron en una leyenda de la automoción y del cine.

Plymouth 58: El coche que eligió John Carpenter para adaptar la novela de Stephen King Christine, fue el Plymouth Fury del 58 fabricado por Chrysler. Debido a la popularización de la película en los 80 y a que se fabricaron muy pocas unidades, este modelo es una pieza codiciada entre los coleccionistas, pese a representar un papel diabólico en el clásico de terror de Carpenter.

Lancia Stratos Zero: En la película Moonwalker, Michael Jackson eligió este modelo de diseño futurista creado por Bertone. Para el film del rey del pop, se cambió el color anaranjado original al gris, y se añadieron unos tapacubos cromados y cuatro tubos de escape. Una joya del diseño de automoción y también, del séptimo arte.

Cadillac Miller Meteor: El vehículo escogido por los míticos Cazafantasmas y tuneado bajo el nombre de Ecto-1, es una maravilla que en los años 50 sirvió para transportar pacientes a los hospitales, para realizar servicios funerarios o como lujosa limusina. Los coches originales de los cazadores de entes paranormales más famosos del mundo se encuentran en los estudios de Sony Pictures.

DeLorean DMC-12: Quizá el vehículo más emblemático del cine, al menos en los últimos 40 años, es el que creó el doctor Brown en la genial trilogía de Regreso al futuro. Considerado un coche excéntrico y de diseño imposible, su fabricación y proyección comercial solo duró un año: del 81 al 82, tres años antes de que saliera la primera película. El Dr. Brown decía: “si vas a construir una máquina del tiempo en un coche… ¿Por qué no hacerlo con clase?” No se equivocó.

Batmóvil: Desde el famoso Lincoln de Ford en la serie de los 60 hasta El Acróbata de la reciente saga de Christopher Nolan, los coches del Caballero Oscuro son una pasada. Pero quizá, el más mítico y elegante es el que creó Tim Burton para sus Batman y Batman Returns: un coche alargado, bajo y liso que combinaba el diseño de un Bugatti del 57 con el Porsche 962 y todo, sobre el chasis de un Chevrolet Impala. Casi nada.

Ford Falcon Coupé XB GT del 73: No podía faltar en la lista el apocalíptico coche que conducía Mel Gibson en la saga Mad Max: un coche exclusivo para el mercado australiano y del que se fabricaron menos de 1.000 unidades. El Interceptor V8, tal y como fue bautizado en la película, estuvo en el Museo de motor de Australia hasta 1995, cuando pasó al Cars of Museum de Reino Unido.

Chevy Nova SS del 70: El muscle car que eligió Quentin Tarantino para la película Death Proof, es un habitual en numerosas road movies de serie B. Este vehículo fabricado por la división Chevrolet de General Motor, recibió múltiples modificaciones para la realización de la película: la calavera con los dos rayos en el capó, la figura del pato de metal que encabeza el frontal, los refuerzos y la jaula de seguridad en los asientos traseros… Con todo esto, es normal que Kurt Rusell perdiera el juicio cada vez que se subía en él.

 

No están todos los que son pero son todos los que están.

Evidentemente, resulta muy difícil elaborar un ranking como este del gusto de todos… Son tantas películas y tantos coches, que al final se parece al dilema de elegir entre el padre o la madre. ¿Cómo olvidarnos del Lexus 2054 Concept que conducía Tom Cruise en Minority Report? ¿O el Audi RSQ Concept para el film Yo Robort, que el mismísimo Isaac Asimov hubiera pagado por contemplar? El Ford de Luxe del musical Grease, el Chevrolet para la NASCAR de Días de Trueno, el Toyota Supra Targa de la saga Fast and Furious (o cualquiera de los otros cochazos que salen a lo largo de sus ocho películas), el Mercury Monterey que conducía Sylvester Stallone en Donde Termina la Ley…

Y recuerda, para dejar tu coche de cine realiza cualquier operación en tu Euro Repar Car Service más cercano, y disfruta de la garantía de contar con auténticos profesionales en el cuidado y mantenimiento de tu vehículo. Te sentirás como una “estrella”.

 

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El DeLorean DMC-12 quizá sea el coche más famoso y representativo de una película y de toda una época.

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