Viajar en familia: cómo evitar el stress y el aburrimiento de todos los pasajeros (II)

Con más de tres horas de coche aún por delante, alcanzáis por fin la mitad de vuestro viaje en familia.

Los nervios te tienen aferrado al volante como si te hubieses echado pegamento de carpintero en las manos. ¡Vas casi estrujándolo!

Y tienes miedo de mirar por el retrovisor ya que seguro que escucharás: “Papá/Mamá, me aburrooooooo”.

Las vacaciones que siempre soñaste en ese destino de sol y playa no pueden parecerte más lejanas, y eso que acabas de disfrutarlas.

De camino a casa, y con la mente puesta en la vuelta a la rutina, las compras con las que llenar la nevera y el miedo irracional de que os hayan entrado a robar mientras estabais de vacaciones, el stress se empieza a apoderar de ti.

“¿Falta muchooooo?” – repiten desde la fila de atrás.

Te decides a parar en una estación de servicio, apagas el motor y buscas formas de entretener a tus hijos durante un viaje largo.

¡Las has encontrado!

Este blog es la continuación Viajar en familia: cómo evitar el stress y el aburrimiento de todos los pasajeros (II) Puedes acceder clicando encima del enlace.

 

Cuadernos y fichas para colorear

Son la opción ideal para mantener a tus “pequeños terremotos” completamente concentrados. Puedes ayudarte de internet para encontrar imágenes relacionadas con vuestro viaje e imprimirlas para tenerlas siempre a mano.

Con unos cuantos rotuladores de colores y unas instrucciones muy sencillas, puedes volver a centrarte en la carretera mientras los más peques pintan y colorean estampas que han descubierto durante vuestra escapada.

Cuidado con qué materiales le dejas a tu artista en miniatura. El acrílico y la velocidad no se llevan demasiado bien.

 

Si tus pasajeros preferidos son algo más mayores, el contenido de estas fichas puede ser más didáctico ¡No le puedes dar una hoja con animales y pegatinas a un niño que ya ha cumplido los 9 años!

A partir de esa edad, puedes hacerles una guía de viaje infantil que han de redactar y llenar de contenidos ellos mismos.

Obviamente, no se lo puedes poner muy complicado porque se desesperarán y dejarán la tarea de lado.

Pero si consigues mantenerles implicados rellenando ciudades, nombres y fechas, e incluso les marcas un premio al final del viaje por completar su cuaderno, te aseguramos que recordarán toda la experiencia de manera más nítida y podrán explicarla en clase cuando vuelvan a las aulas.

 

El veo-veo: un clásico

Un clásico que nunca falla.

Y más, teniendo en cuenta que a 120km/h todo vuestro entorno cambia constantemente, por lo que… ¡hay que darse prisa de acertar!

No vamos a explicarte cómo jugar al veo-veo, pero sí vamos a plantearte una dinámica más sencilla en el caso de que tengas hijos pequeños (de 3 a 5 años). Y esa alternativa es jugar a veo-veo con colores, así de sencillo.

En este juego el copiloto es esencial, ya que no vas a poder despegar tu vista de la carretera para comprobar qué colores te rodean.

Cuidado con jugar al veo-veo en algunas carreteras secundarias. Hay una edad en la que todo son preguntas y más preguntas.

 

Palabras encadenadas 

Neumático. Conductor. Torrija. Jamón. Montaña….Ña..Ña…¿Ña?

¡Empezamos de nuevo!

Palabras encadenadas es un juego sencillísimo y divertidísimo para jugar con toda la familia. Y lo mejor de todo es que no hace falta nada para jugarlo y las rondas pueden ser todo lo rápidas que queráis.

¿Quieres añadir una capa más de complejidad?

Si tus hijos son algo mayores puede que te interese hacerlo así, ya que palabras encadenadas les puede parecer aburrido.

Habrá tantos turnos como jugadores y terminarán al no encontrar más palabras encadenadas.

Si un jugador repite una palabra que se ha dicho con anterioridad, este perderá un punto. Si la cadena de un jugador dura más de 3 vueltas, este perderá un punto – por lo que hay que esforzarse en complicar un poco el juego al contrario.

 

Aprovechar las horas en las que se echan la siesta

Antes de emprender vuestro viaje, párate y piensa esto: cuantas más horas de carretera coincidan con sus horas de sueño, mejor para ti y mejor para ell@s.

Cuando disfrutamos del placer de ser pasajeros (en bus, tren o avión), recordamos lo infinitamente más rápido que pasa el tiempo cuando estamos dormidos. ¡Imagínate siendo un niño!

“Ole, ole y ole, cómo duerme mi niña”. Hay pocos orgullos tan reconfortantes como ver lo rápido que se duermen.  

Para ayudarles a descansar o relajarse, y siempre que tus hijos tengan más de 3 años, puedes prepararles una infusión de tila y contarles un cuento mientras hacéis una breve parada a mitad de camino. Los niños tienen su propia manera de entrar en su fase de “me voy a quedar dormidito y voy a dejar que Mamá y/o Papá conduzcan tranquilos”.

Con algo de suerte esta mini-siesta se extenderá hasta el final del camino.

¿Parece que hablemos solo de la tranquilidad de tus hijos?

Eso es porque sabemos que estando presentes en más de 720 talleres en toda España, somos nosotros quienes velamos por la tuya.

 

 

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