A la luz de un nuevo futuro… ¿Sobre ruedas?

Son las grandes preguntas que se plantea desde el aficionado de a pie hasta el ingeniero más cualificado. ¿Cómo serán los coches del futuro? ¿Qué energía será la predominante? ¿Sustituirá a la Gasolina de manera definitiva? Y así un largo etc.

 

No obstante, en estos tiempos que corren se han empezado a esbozar las primeras respuestas, como la aparición de las energías renovables o los primeros vehículos eléctricos o híbridos que ya recorren nuestras calles.  Uno de estos proyectos que también pretende convertirse en realidad es el del vehículo impulsado por energía solar.

coche solar

 

Coches solares. ¿Realidad o ficción? cierto es que existir existen, es decir ya hemos visto varios prototipos de modelos que funcionan, pero  de ahí a que podamos considerarlos prácticos para nuestro día a día… es ya una historia muy distinta.

 

En un principio la ecuación no parece tan complicada. Si el Sol es una fuente de energía inagotable y sobre todo gratuita ¿Por qué no hacer coches solares? Cero consumo, cero gasto, negocio redondo. Pero la realidad es que, por curioso que parezca, el principal enemigo de este proyecto, el némesis del coche solar… es el Sol.

¿Por qué? No es culpa de la tecnología que aplicamos, al menos no toda. El problema reside en que el sol no envía a la tierra radiación suficiente como para alimentar toda la masa que supondría un vehículo.

 

Pero no todo va a ser culpa de nuestro astro rey. A día de hoy, la tecnología que hemos creado para convertir toda esa radiación en energía eléctrica (los paneles solares) dista mucho de lo que necesitamos para que el coche solar sea una realidad. En nuestros paneles solares, tan solo una pequeña parte de los rayos solares se convierten finalmente en electricidad. Ante este problema, lo que necesitamos es aumentar la superficie que capta o atrapa dicha radiación. Este es el motivo por el cual los coches solares que hay en la actualidad son triciclos monoplazas, con ruedas de bicicleta y una amplia superficie de paneles fotovoltaicos. Ah, y por supuesto, para poder moverse con tan poca energía, necesitan ser muy ligeros, por lo que se construyen con materiales aeroespaciales, que son muy, muy caros.

 

Muchas sombras en un camino que se nutre de la luz. El mundo del coche solar presenta más hándicaps que ventajas, pero no cabe duda de que, desde el punto de vista de la movilidad sostenible, el sol y el mundo del motor están condenados a entenderse.