Radares o cuando no queremos aparecer en la foto

Es verdad que dependiendo de qué fotos hablemos, nos gusta reconocer que salimos en ellas, compartirlas… Sin embargo, existe una foto en la que no quiere salir  absolutamente nadie, bajo ningún concepto. Esa foto, que al descubrirnos protagonistas (bien por culpa del flash o al recibirla en un encantador sobre), nos produce una extraña sensación de rechazo, desprecio, e incluso algo más.

Hablamos de los Radares de velocidad. Esos huidizos paparazzi imperceptibles encargados de recordarnos de la manera más severa y educativa nuestras imprecisiones al volante, para que, a base de bien, aprendamos a no volver a cometerlas.

Pero esto no queda ahí. Como era de esperar, el ingenio del ser humano ya se ha preocupado de buscar la solución al problema, y son muchas las opciones que tenemos para localizar, detectar e inhibir estos radares. Hecho por el cual nos planteamos las siguientes preguntas ¿qué diferencia hay entre detectores e inhibidores? ¿Cuáles están prohibidos y por qué?

En el índice más genérico, nos encontramos con tres principales dispositivos, que son el Radar, el Detector de Radar o avisadores y los Inhibidores:

radares

RADAR

El más común de todos. Es una herramienta capaz de detectar la velocidad de un objeto a los que se dirige. Funciona utilizando el denominado “Efecto Doppler” aplicado a un haz de posicionamiento. El radar de tráfico fue inventado por Bryce K. Brown en 1954, y se usó por vez primera en Chicago en abril del mismo año. Su funcionalidad se basa en detectar los vehículos que sobrepasan la velocidad límite con que ha sido configurado.

DETECTOR DE RADAR

Es un dispositivo capaz de detectar la frecuencia del radar -fijo o móvil-, aunque no la inhibe. Es decir, avisa al conductor de que hay un radar para que, si va con exceso de velocidad, aminore la marcha y pueda pasar por delante de él dentro del límite permitido.

INHIBIDORES

El menos conocido, aunque no por eso el menos utilizado. Emite una frecuencia que anula la propia frecuencia que emite el radar, es decir lo pone “fuera de combate”, de manera que impide que el radar cumpla su función y que el conductor pueda pasar a una velocidad por encima del límite permitido sin ser detectado. Lógicamente ya está prohibido por la ley. En concreto, su utilización se considera una infracción muy grave y está sancionada con 6.000 euros de multa y la pérdida de seis puntos en el permiso de conducir.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*
*
Website