La carretera está muy viva

Según el informe “Necesidades de Conservación” realizado por la Asociación Española de la Carretera (AEC), el estado de la red de carreteras de nuestro país presenta un deterioro acelerado de los pavimentos, suponiendo un 94% del déficit total presupuestado para la reconstrucción de la misma. Ante esta problemática (no solo en España sino en muchos países) numerosos organismos y firmas automovilísticas han dirigido sus esfuerzos a encontrar nuevas soluciones para intentar paliar el problema. Un ejemplo de ellas es la firma Ford, que actualmente trabaja en un proyecto para incorporar en sus modelos un mapa virtual que alertará en tiempo real de la presencia de baches, mediante un sistema de crowdsourcing.

carretera

No obstante, existe otra corriente que busca una forma más práctica de solventar el problema de los baches en nuestras vías. La clave está en que no centran su atención en las ayudas al vehículo, sino en las de la propia carretera.

 

El investigador  y especialista en materiales de la Universidad Técnica de Delft, el Holandés Erik Schlangen, ha dado con un nuevo tipo de asfalto inteligente y conductivo compuesto por una mezcla de pequeñas fibras de acero ionizadas. Su gran función es sencillamente impensable. Este asfalto es capaz de auto-repararse sólo, sin necesidad de cortar el tráfico ni de la presencia de operarios. ¿Qué cómo lo hace? mediante un proceso tan sencillo como un imán de grandes dimensiones capaz de calentar el asfalto y con él estas fibras de acero, produciendo así el movimiento necesario para que las roturas y baches se arreglen.  Este modelo continua perfilando su proceso desde el 2010, siendo probado en 12 carreteras  abiertas al público por toda Holanda. Otro gran punto a favor es su resistencia, que compensa su elevado coste, ya que el material está diseñado para ofrecer una durabilidad de entre 7-10 años. Un gran avance del que sin embargo aún se necesita perfilar algunos fallos, ya que por el momento para producir dicho fenómeno es necesario que el imán disponga de una gran capacidad de inducción. Lo que sí está claro es que estamos ante un modelo mucho menos problemático que el asfalto actual.

 

Pero las fibras de acero no son el único añadido en el que trabajan los científicos. Otro grupo de investigadores Holandeses, con Henk Jonkers a la cabeza, han desarrollado un nuevo tipo de material denominado Biohormigón, que también ha sido capaz de regenerarse por sí solo. La novedad de este compuesto reside en uno de sus ingredientes de origen biológico, las bacterias. En concreto, es una bacteria que segrega carbonato de calcio, y que gracias a él rellena las grietas automáticamente.

 

Pero esto no es más que el principio. Ya desde el año 2010, el investigador Británico Bob Collis inició el denominado Proyecto Forever Open Road (FOR), el cual engloba una nueva red de carreteras inteligentes adaptables a los cambios climáticos, a las necesidades del tráfico (adecuando el número de carriles, la velocidad límite y otros aspectos) y capaces de recargar los propios vehículos eléctricos durante su trayecto. También incluyen la integración de la tecnología de comunicación inteligente (denominada TIC) en un canal inédito hasta ahora entre las aplicaciones del usuario, el propio vehículo y los servicios de tráfico.

 

Sin duda alguna, gracias a estos ejemplos y a otros muchos más, podemos decir que la próxima generación de carreteras viene pisando fuerte, y está dispuesta a dejar su particular huella.

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