Historia del neumático: desde la piedra hasta nuestras carreteras.

Si quisiéramos conocer con exactitud el verdadero origen de la primera rueda, deberíamos inventar una máquina del tiempo y bucear en la densidad de nuestro pasado más remoto para poder encontrarlo

Ese primer objeto esférico y de piedra es el tataratara37-abuelo de los neumáticos que utilizamos a diario y, sin embargo, no se conoce su autor ni cual fue la anécdota que rodea el momento en que se inventó.

Solo sabemos que, en algún momento indeterminado de la historia, la rueda de piedra pasó a ser de madera, y se popularizó en el viejo continente por su facilidad para empujar carruajes tirados por caballos.

Llegamos hasta el siglo XIX, y concretamente al año 1839, en que Charles Goodyear descubrió un proceso químico con el que aumentar la plasticidad y resistencia del caucho.

Este proceso se llamaba vulcanización, y estaba llamado a revolucionar la historia del transporte. ¿Por qué? Porque hasta la fecha, el material y resistencia de las ruedas determinaban la capacidad de carga de un vehículo y su maniobrabilidad.

Nos preguntamos si en el siglo XIX habría una red de talleres multimarca que diesen un servicio de calidad como el nuestro.

 

 

Por un lado, las de los carruajes y las bicicletas – que habitualmente utilizaban personas más adineradas – eran relativamente fáciles de conducir.

Estas ruedas estaban hechas principalmente de madera, a las que se fue incorporando poco a poco arcos radiales de metal para aumentar su capacidad de resistencia.

Por otro, las ruedas de los trenes y tranvías eran metálicas y podían soportar toneladas de peso, lo que las hacía perfectas para largos viajes incluso en las peores condiciones climáticas.

Pero su rigidez las obligaba a transcurrir siempre por vías previamente construidas. Con lo que su operatividad se reducía a seguir un recorrido de railes previamente marcado.

 

El descubrimiento de la vulcanización no tuvo ninguna aplicación práctica al transporte ferroviario, pero sí al de carros, carruajes y bicicletas.

El primero: una reducción del ruido en ciudad.

Gracias a la vulcanización, estos primeros “neumáticos” de caucho sólido amortiguaban el ruido que antes se generaba entre el metal de la banda de rodadura y los adoquines de la ciudad.

El segundo: un aumento en la comodidad de todos los pasajeros. Los trazados de carreteras de la época no eran lisos, sino bastante abruptos y la goma que ahora mediaba entre el suelo y el coche aislaba la cabina de la mayoría de vibraciones.

 

Pese a que Goodyear había inventado el proceso de vulcanización, fue John Boyd Dunlop, quien en 1888 inventaría el primer neumático tal y como lo conocemos hoy.

 

Pero lo aplicó a la rueda de bicicleta. Primero a las del triciclo de su hijo, y después a las de los miles de clientes que le motivarían a establecer su propio negocio: la Dunlop Pneumatic Tyre Co.

Ilustración de una bicicleta antigua. El uso de casco era obligatorio.

 

Los hermanos Michelín, por aquel entonces dueños de una fábrica, entraron en contacto por primera vez con los neumáticos cuando un ciclista fue a visitarlos y descubrieron todo el potencial de mercado que tendría aplicar esta tecnología a los coches. De ahí que estos fuesen quienes patentaran los primeros neumáticos que se montarían en un coche.

Este primer neumático debutó en una carrera, entre París y Burdeos, en 1895.

Y sentó la base sobre la que se desarrollarían las consecuentes innovaciones que incorporarían los neumáticos modernos.

En 1903, se patentaron los neumáticos sin cámara, pero no fueron acogidos por el público hasta 50 años después.

 

En 1905, salieron al mercado los primeros neumáticos con dibujo, que permitían conducir sobre un trazado mojado o embarrado sin patinar.

Y hacia 1925, Firestone introdujo en el mercado las primeras ruedas que incorporaban aire. Lo que permitió que el neumático fuese más plano y ancho, y por tanto, más estable en carretera.

 

Los siguientes hitos en la historia del neumático se enmarcan entre 1920 y 1950, cuando se empezaron a desarrollar con capas superpuestas en un ángulo de 45º, con cables incluidos.

Sin embargo, esto provocaba una fricción interna entre las capas y un sobrecalientamiento de toda la rueda.

Por lo que se procedió a buscar una solución a dicho problema.

 

En 1946 se inventa el neumático radial.

Estaba compuesto por una carcasa exterior que cubre toda la superficie e incluye dos telas de cables cruzados que sirven de refuerzo en la zona de la huella.

Esta mejora permitía conducir a mayor velocidad sin que la temperatura fuese excesiva.

 

El mismo concepto y su evolución a lo largo del tiempo. Ojalá el inventor de la primera rueda pudiese ver lo lejos que nos ha llevado su idea.  

Si toda esta historia te ha dejado con ganas de alguna novedad, queremos comentarte una.

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