Evita el estrés al volante

El estrés al conducir es una de las causas más comunes de accidentes de tráfico. Si bien, en el momento de ponernos al volante es natural encontrarse en estado de alerta (incluso esto es lo ideal), debemos estar atentos a no sobrecargar nuestra mente con pensamientos negativos o ansiosos que pueden desembocar en incidentes desafortunados en carretera.

Para ello hemos resumido aquí algunos hábitos y tips que puedes poner en práctica en tu vida diaria para conseguir una actitud positiva en el momento de conducir un coche.

Lo primero que debes hacer es cuestionarte qué es lo que está ocasionando tu estrés al volante. El atasco, pensar en el estado de la conducción, la auto exigencia, el ruido, la prisa… Son muchos los elementos que pueden despertar tu cólera al volante, lo importante es identificarlos y, lejos de evitarlos, debes comprender que muchos de ellos no los puedes controlar. Analicemos algunos de estos factores:

 

El atasco:

El antídoto para el atasco: evítalo saliendo más temprano de casa.

La sensación de agobio y frustración al sentir que no llegarás a tiempo a tu destino son los dos detonantes que convierten al atasco en el principal activador de cortisol en nuestro organismo.

La recomendación: lo único que puedes controlar es la manera en que haces uso de tu tiempo. Colocar una alarma un poco antes de la hora en que tienes pensado salir de casa te permitirá ganar unos minutos extras que pueden salvarte de un atasco.

Pensar en el estado de la conducción:

Pensar demasiado en lo que haces y cómo lo haces puede jugarte una mala pasada. El exceso de información puede sugestionar tu actitud al volante.

La recomendación: mantenerte alerta no tiene por qué conllevar a una tortura psicológica. Centra tus ojos en la vía, evita otras distracciones en el coche, mantén una buena postura e intenta pensar en el recorrido y visualízate llegando a tu destino.

La exigencia a otros conductores

La misma exigencia que nos hace demandarnos a nosotros mismos una buena conducción puede extrapolarse a otros, y cuando esto ocurre rápidamente se disparan los niveles de estrés.

La recomendación: comportarnos como agentes de tráfico recriminando al resto de conductores no mejorará tu estrés. Este es un rol que no debemos asumir si queremos evitar mayores conflictos.

El ruido:

El ruido del tráfico es un gran detonante del estrés, procura no sumarte a él usando desenfrenadamente la bocina.

En España el tráfico es el causante de más del 80% de la contaminación acústica y se estima que el 33% de los españoles sufre estrés por culpa del exceso de ruido. Analizando estos datos a la par comprenderemos fácilmente que el ruido al volante es un problema real que puede llegar a afectarnos de manera profunda.

La recomendación: todos sabemos que no es lo mismo aguantar un atasco escuchando música o la radio, que escuchando el claxon de los vehículos de alrededor. Así que te recomendamos crear una buena playlist y reproducirla en el coche.

Los cambios de rutina:

Si acostumbras a recorrer una misma ruta con tu coche, es normal que un cambio en esta, bien sea por obras o desvío temporales, ocasione malestar en tu comportamiento: quizás por miedo a perderte o no llegar a tiempo a tu destino.

La recomendación: en la actualidad contamos con diversas aplicaciones para los móviles, que son capaces de registrar y reportar el tráfico en tiempo real. Recomendamos que descargues alguna de ellas para estar al tanto de los posibles desvíos o atascos en el camino, así podrás prever cómo llegar, sin tener que improvisar sobre la marcha.

Discutir con los pasajeros:

Discutir en el coche, regañar a los niños o conversar sobre algún tema que nos pueda poner de los nervios, se suman al conjunto de factores que mayor estrés producen cuando se está en un vehículo.

La recomendación: evita conducir después de alguna discusión y si has discutido con alguna persona previamente, procura que no sea tu acompañante en el viaje, a fin de evitar a toda costa una discusión mientras estás al volante. En cuanto a los niños, busca alguna distracción para ellos: un juguete o música, por ejemplo, eso sí; que siempre lleven el cinturón de seguridad.

Que se acabe el combustible:

No descuides el indicador del nivel de combustible, así evitarás quedarte sin gasolina en el momento más inoportuno.

Tener poco combustible y ver cómo la aguja de la reserva cae en la medida en la que recorremos más kilómetros sin avistar una gasolinera cerca, le produce una sensación de agobio enorme a cualquiera.

La recomendación: no esperes a tener poca gasolina en el depósito para recargarlo. Si te pones un límite y lo respetas, es menos probable que te quedes sin combustible.

Otros tips que recomendamos aplicar en tu vida diaria para reducir la sensación de estrés:

  • Toma el hábito de levantarte temprano: coloca la alarma a un tiempo prudente (nunca justo). Esto permitirá afrontar cualquier imprevisto de camino.
  • Trabaja en tu autocontrol: prepara tu mente para los viajes largos o para el atasco diario.
  • Descansa lo necesario: nunca conduzcas con signos de somnolencia.
  • Detente si lo necesitas: si las cosas se salen de control, bien sea por una discusión o porque el bombardeo de pensamientos negativos no para en tu mente, lo mejor que puedes hacer es detenerte.
  • Respira profundamente: este consejo funciona para aliviar los episodios de estrés en cualquier circunstancia.
  • Trabaja en tu autoconfianza: si ya has conducido antes, ¿por qué no podrás hacerlo ahora?
  • Relájate mientras conduces: para muchos es una actividad muy relajante. ¡Búscale el lado positivo y disfruta de ello!

Disfrutar de la conducción es posible y es que, tener un coche no debe ser un problema en tu vida, al contrario, debería reducir tu estrés, ya que te permitirá viajar mucho más cómodo, haciendo más accesible cualquier destino.

En Eurorepar Car Service queremos que viajes con la mayor tranquilidad y seguridad en todo momento. Por eso, cuando lleves tu coche a tu taller más cercano, nuestros especialistas se encargarán de hacer una revisión exhaustiva de cada elemento y, de ser necesario, el reemplazo de piezas; para que, sin importar qué complicación pueda haber en tu camino, puedas hacer de cada viaje un momento placentero, sin preocupaciones.

 

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