En busca del copiloto perfecto

¿Estás despierto? Porque hoy, no vamos a darte los consejos para conducir mejor, sino para que le facilites el trayecto al conductor cuando vas de copilo. Así que abre bien los ojos que allá vamos.

No te duermas. Y no solo para dar conversación al conductor, sino porque puedes ayudarle con la ruta, pasarle agua, las gafas de sol o cualquier cosa que necesite.

Cuidado con las indicaciones. Ni por allá, ni izquierda cuando quieres decir derecha. En esos casos más que ayudar, puedes distraer al conductor, confundirlo y que se acabe metiendo por prohibida, o peor, teniendo un golpe.

buen-copiloto

Eres el encargado perfecto del GPS. Un copiloto tiene la misión de poner el GPS y estar atento a sus indicaciones, porque así, siempre puedes adelantarte decir qué salida de la rotonda coger o la calle por la que tienes que girar. A veces el “a 300 metros” no siempre es del todo claro.

No impidas una correcta conducción. Debes de tener cuidado para no molestar al conductor al poner la radio, conectar el USB o verificar el GPS. Y sobre todo, no dificultes la visibilidad en ningún momento: ni poniendo los pies en el salpicadero o ni tapando el espejo retrovisor del copiloto.

Son sus normas, pero es tu vida. Cada uno tiene su estilo de conducir. Es posible que tú cambies antes de marcha, hayas facilitado el paso al que se quería incorporar o des antes el intermitente. Respétalo siempre y cuando el conductor esté cumpliendo con las normas de circulación. Pero si no ese no fuera el caso, díselo con contundencia, porque al fin y al cabo el conductor lleva tu vida en sus manos.

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