Disculpe, pero solo soy una máquina.

No estamos muy lejos del día en que los vehículos funcionarán como dispositivos móviles con cuatro ruedas, intercambiando constantemente información y comunicándose con nuestro entorno para hacer cosas como reducir el tiempo de los viajes, mejorar la economía del combustible, establecer prioridades en cuanto a seguridad y en general, ayudar a hacer más fácil la vida en la carretera.

Pero antes de ofrecer, hay que conocer. Por eso cada vez son más los vehículos a los que podemos conectar toda nuestra información a sus sistemas interactivos. Perfiles en Redes Sociales, datos de contacto, protocolos tecnológicos, aplicaciones móviles… Todo esto, eso sí, a costa de un recurso que está dando mucho de qué hablar últimamente; información.

driverless carY es que esta gran cantidad de información, denominada Big Data, ha provocado que las grandes empresas tecnológicas pongan su punto de mira en el sector de la automoción. Estos gigantes tecnológicos ven el mundo del motor como una enorme oportunidad de negocio, teniendo en cuenta que cada año se fabrican 100 millones de coches en todo el mundo. Y es que se ha llegado a un punto en el que quien controla los datos, controla al cliente.

Un ejemplo claro de este “uso de tu información” lo encontramos en la marca de vehículos Tesla, conocida por producir los primeros vehículos con piloto automático incorporado. Más allá de los detractores o seguidores de esta marca, los clientes de Tesla acumulan un conjunto de datos sin precedentes. Hecho que, obviamente la compañía ha aprovechado, preparándose para utilizarla en su beneficio en los coches autónomos. En concreto sus cifras apuntan a que manejan más de un millón de kilómetros en 18 meses y acumulan otro millón cada 10 horas. A través de sensores, cámaras y radares que llevan su gama de coches, son capaces de reunir y utilizar toda esa inmensa red de datos.

Según el último informe realizado por KPMG a 800 directivos y 2.100 conductores sobre la escala de prioridades en el sector de la automoción, sin duda alguna la tendencia más importante que se señala es la conectividad y la digitalización, algo que en el informe del año pasado aparecía en décima posición. Esto nos indica que un nuevo concepto de “movilidad” está recorriendo nuestras calles. Un concepto que sin duda apasiona a productores y conductores, pero que también plante un sinfín de preguntas… y ninguna respuesta. Llegada la era en la que los coches hablen entre sí, conduzcan por sí solos, decidan cual es la mejor decisión atendiendo a distintos parámetros… ¿Cómo será el tráfico? ¿Cómo se regulará? ¿De quién será la responsabilidad civil? ¿Se asegurará la privacidad de los datos? ¿Será posible desconectarse?  ¿Cómo serán los protocolos de comunicación entre coches?

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