Conoce todo sobre el líquido anticongelante

 

¿Qué es el líquido anticongelante y para qué sirve realmente?

Es probable que ya lo conozcas.

Pero te vamos a contar cosas que seguro que no sabías todavía

El líquido refrigerante, que habitualmente identificamos como “el anticongelante” por sus propiedades añadidas, es una mezcla de químicos, en forma líquida, que corre por el interior de nuestro coche, manteniendo aquellas zonas que más se calientan a una temperatura estable que no supera los 90ºC.

“Espera, espera, me estáis diciendo que mi motor llega a los 90ºC y aún así necesita llevar un anticongelante?”

Si, te lo vamos a explicar con un símil.

Imagina que el motor de tu vehículo es su corazón.

 

Tiene sentido, ¿no?

A través de él fluyen y se distribuyen líquidos (la sangre) que transportan ingredientes por sus circuitos (las venas) y permiten el funcionamiento del resto del vehículo (el cuerpo humano)

La función del anticongelante por tanto, impediría que ningún líquido colapsara los circuitos de vehículo, “coagulando” y colapsando sus engranajes, rompiendo el motor y dejándote tirado, por ejemplo, en medio de una helada.

 

¿Cómo se inventó el anticongelante? ¿Cuál fue su origen?

La mayoría de inventos que nos rodean en la actualidad no surgen de un chispazo de creatividad genial, sino de la necesidad de dar solución a un problema.

Con el nacimiento de los primeros coches, surgieron los primeros problemas a los que se enfrentarían sus precursores. Uno de ellos, quizás el más problemático, era la dificultad para mantener aquellos motores primitivos a temperaturas que no supusiesen un peligro para sus conductores y otros usuarios de la vía.

Era, por tanto, muy habitual en aquella época, ver coches parados con el motor en llamas esperando a que se apagasen por sí solos o que apareciesen los bomberos. Sin líneas de teléfono móvil, apps o cobertura, era más probable la primera que la segunda.

Karl Benz patentó, en 1885, una primera aproximación para solventar aquel problema: el radiador.

 

Este prototipo consistía en un circuito que exponía el agua del motor al aire para enfriarlo antes de volver a introducirlo de nuevo en su interior.

Pese a que el radiador suponía un avance a la hora de evitar que el agua alcanzase temperatura de ebullición y se evaporase, no presentaba ninguna solución para evitar que esta se solidificase por el frío.

Primero se experimentó con el alcohol (en forma de metanol) debido a que tenía un punto de congelación inferior a la del agua. Y se probó a mezclarlo con esta en muy diversas proporciones. El alcohol, como bien sabemos en la actualidad gracias a estos primeros pioneros de la mecánica, es corrosivo para el metal. Así que muy pronto se descartó utilizarlo.

Fue entonces cuando se echó un vistazo al pasado y se recuperó el glicol etílico, desarrollado por Charles Würtz y que había sido utilizado mayoritariamente en la composición de explosivos.

Rescatando este compuesto químico y adaptándolo a las necesidades del motor, se consiguió formular el que sería el primer anticongelante de la historia. Un líquido con un punto de ebullición más alto del agua, así como una resistencia mucho más alta a las temperaturas bajo cero.

Vale, ahora que sabes un poco de su historia, te desvelamos la respuesta a esa pregunta que siempre te has hecho.

 

 

¿Por qué tiene colores tan llamativos?

No, no es por estética.
Bueno sí, un poco.
Todos los líquidos refrigerantes, con o sin anticongelante incluido, son tan transparentes como el agua. La decisión de los fabricantes de añadir según qué tono de color, en forma de pigmento, para darle ese aspecto neón o fluor es una decisión puramente comercial.

Es, sencillamente, una técnica de marketing para identificar el producto con la marca y diferenciarse en el stand de la gasolinera cuando necesitas comprarlo.

Sin embargo, esta característica puramente estética es de gran ayuda en el taller, ya que, en el improbable caso de que exista una fuga de anticongelante, el mecánico lo puede saber al instante.

El líquido refrigerante o anticongelante debe de estar en niveles óptimos durante todo el año, no sólo cuando hace frío y empiezas a ponerte ropa navideña.

 

 

Un último apunte sobre el anticongelante

Antes de terminar, nos gustaría recordarte que el líquido anticongelante debe sustituirse cada dos años o 40.000 kilómetros y que, aunque sea una tarea menor que suele ir incluida en las revisiones de tu taller de confianza, es imprescindible para el buen funcionamiento de tu vehículo.

Está comprobado que, pese a seguir cumpliendo su función principal, pasados 24 meses el líquido refrigerante caduca y las propiedades anticorrosivas y, en general, las características añadidas que protegen el funcionamiento del motor desaparecen.

El ahorro de unos cuantos euros a corto plazo, puede suponer el desembolso de un auténtico dineral si una pieza interna del motor se estropea. La mejor manera de evitar averías es invertir en un mantenimiento prolongado del vehículo.

 

En Eurorepar Car Service, no hay trabajo que consideremos de menor importancia, ya que ponemos toda nuestra atención y experiencia hasta en la más mínima de nuestras tareas.

Te esperamos en el blog de la semana que viene o en cualquiera de nuestros talleres Eurorepar Car Service.

 

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