Coches sin conductor ¿Te gustaba conducir?

Si conduces, conduce. Este concepto a simple vista no trae consigo muchos quebraderos de cabeza. No obstante, dentro de muy poco tiempo reflejará precisamente el dilema al que nos enfrentaremos y del que vamos a hablar en este post: La revolución de los coches autónomos.

Resulta curioso saber que no dentro de mucho podremos ver (como algo normal y corriente) coches sin conductor recorriendo nuestras calles. Esto se debe a los conocidos como vehículos autónomos. Una “futurista” innovación tecnológica que ya ha arrancado motores, haciendo que las principales firmas y compañías internacionales trabajen en prototipos con la esperanza de encontrar el “vehículo del futuro”.

vehículo del futuro

(Foto El País Tecnología)

A pesar de los posibles detractores, el piloto automático es un paso de gigante en la carrera de la innovación. Un avance inmenso en cuanto a tecnología, movilidad y comunicación. Y no es para menos, ya que supone un cambio radical en el mundo automovilístico, no solo a nivel del propio vehículo. Pensemos, por ejemplo, la cantidad de sectores afectados de una u otra manera por este fenómeno: transporte público,  Sanidad, fuentes de energía…

Para hacernos una idea de las capacidades de estos vehículos, debemos tener en cuenta muchos aspectos. Desde el comportamiento del coche o el del propio “piloto”, hasta las posibles interacciones que ocurran en el entorno. El estado del coche, las condiciones de la carretera, tráfico, tiempo meteorológico, velocidad permitida, etc. Muchos factores que, en una situación normal, condicionan nuestra forma de circular, y por lo tanto, lo harán cuando llegue el día en el que todos los vehículos de la carretera puedan conducir por sí solos.

Un auténtico cambio en el concepto de trasporte, que a su vez nos plantea importantes preguntas. ¿Cuánto tardará en implantarse este sistema en los vehículos comunes? ¿Es un sistema realmente seguro? ¿Qué coste tendrá para el ciudadano de a pie? ¿Es realmente el futuro del mundo del motor? Por fortuna o por desgracia, solo podemos hacer una cosa… esperar.

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