A 120 km/hora y sin apretar el acelerador

Hoy hablamos de los sistemas de control de velocidad. Hoy están muy extendidos en prácticamente todos los vehículos, pero ¿sabías que ya existían en los años 60? Los primeros, se utilizaron en coches de lujo en EEUU. Después, en los 80, empezó a popularizarse en vehículos alemanes de alta gama.

 

Pero,  ¿cómo funcionan exactamente los sistemas de control de velocidad? Hay varios tipos, como ahora veremos. Además, te diremos cuándo es preferible utilizar unos u otros.

 

– Control de velocidad de crucero: Es un regulador de velocidad. El conductor fija una velocidad y el vehículo toma el control y sin necesidad de apretar el acelerador se mantiene a la velocidad programada por el conductor. El sistema se cancela y deja de funcionar en cuanto el conductor pisa el freno o el embrague, para evitar peligros.

Gracias a este control, el conductor se cansa menos, descansa la pierna derecha y se puede concentrar mejor en controlar la dirección o leer las señales. Es importante saber que el coche gasta más combustible, ya que en las cuestas y pendientes acelera o frena para seguir a la velocidad fijada.

 

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– Limitador de velocidad: Este sistema impide que el vehículo alcance una velocidad determinada previamente por el conductor. No mantiene la velocidad, solo hace que no supere un límite y evitar así multas o tener que estar pendiente de no sobrepasar el límite. Este sistema también se desactiva por motivos de seguridad cuando el conductor pisa el acelerador hasta el fondo.

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– Control de velocidad adaptativo: el vehículo detecta un vehículo delante de él y frena para mantener la distancia de seguridad. Este sistema, solo es posible en los coches automáticos, ya que necesita cambiar de marcha o incluso detenerse.

 

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– Sistema de control de velocidad inteligente: Permite al vehículo conocer la velocidad máxima de cada tramo gracias al GPS y al lector de señales. De esta manera, avisa que se está sobrepasando la velocidad máxima de la zona o incluso, ajusta la velocidad sin que el conductor tenga que modificar la velocidad de crucero. Este sistema, permite no agobiarse por no saber cuál era la última señal y evitar una multa por exceso de velocidad.

 

 

¿En qué momentos es mejor usar la velocidad de crucero y cuándo el limitador?

Los sistemas que llevan velocidad de crucero son perfectos para carreteras con poco tráfico, autovías, autopistas, con curvas abiertas. Si el tráfico aumenta desaconsejamos su uso, porque se estaría más pendiente de activar/desactivar el sistema, que del tráfico en sí. Al igual que el adaptativo, ya que el conductor siempre va a reaccionar antes que el coche.

 

El limitador de velocidad es muy útil en carreteras con curvas, o con tráfico, ya que solo te impedirá sobrepasar el límite establecido.

 

Coches a los que hacer la reverencia

Rolls-Royce Phantom IV, Ferrari FF, Jaguar, Bentley, Aston Martin… Hoy hablamos de los mejores coches del mercado, pero en esta ocasión vamos a prestar más atención a sus conductores: Felipe VI, Isabel II, Alberto de Mónaco…

 

Y es que la realeza europea tiene un gran gusto a la hora de elegir un coche al que ponerse al volante.

 

 

Felipe VI

 

El Rolls-Royce Phantom IV Landaulette, fue el primer vehículo en el que vimos a Felipe VI como Rey de España, el día de su coronación.

felipe vi

Pero fue con solo 6 años cuando el Príncipe de Asturias recibió su primer coche: un kart rojo. Bastantes años después, comenzó a conducir a manos de un Seat Ibiza 1.5.

 

Actualmente El Rey cuenta con vehículos de alta gama, valorados en más de medio millón de euros, entre los que se encuentran un todoterreno Lexus híbrido, Seat Alhambra, Audi RS6 Avant y Audi A8. Según la Casa Real, muchos están ligados a un contrato de leasing.  

 

Por otra parte, Patrimonio Nacional conserva dos Ferrari FF, regalo que le hizo el jeque de Emiratos Árabes Unidos a Juan Carlos I, en el 2011.

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Isabel II de Inglaterra

 

La Familia Real británica tiene una larga historia de limusinas hechas a medida, como la Limusina Bentley, un vehículo de estado creado para la Reina. Pero también cuentan con: Rolls-Royce Phantom IV y Phantom, Bentley Turbo R, Range Rover, Land Rover Defender, Land Rover Discovery, Jaguar XJ o Audi A6, todos ellos blindados.

 

 

 

 

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Harald V de Noruega

 

La marca de cabecera este monarca de 80 años es Audi. Y hace pocos meses estrenó una limusina personalizada A8 L Extended, cuya cifra ascendió a más de 350.000 €.

 

350 abajo

 

 

Pero la casa nórdica cuenta con más limusinas personalizadas, una de ellas realizada en 2002 sobre la base de un Clase E de Mercedes-Benz, que llegó a ser uno de los 15 coches de representación más caros del mundo, por sus 120.900 €.
Además de un Cadillac de colección de los años 30, un Lexus LS 600h de 2008, un Audi A8 de 2007, un Mercedes-Benz E65 y E67, un BMW Serie 7 y un Lincoln Continental Cabriolet de 1966.

 

Alberto II de Mónaco

 

Como gran amante del mundo del motor, es un apasionado de los Lexus. Esa marca la utilizó para ser el vehículo de su boda, exactamente un Lexus LS 600h L Landaulet, que sobrepasa los 400.000 €.

 

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Cuando el hijo no sale a su padre

Evolucionar no es tan fácil, y a veces no es tan bueno. Si algo tiene en sus engranajes el mundo de la automoción, es que es vertiginoso. Rapidez no solo en la carretera, sino en la consecución de modelos a la vanguardia del mercado. No obstante, un nuevo modelo no tiene por qué cumplir siempre con las expectativas que las grandes firmas se marcan, sobre todo cuando hablamos de la aceptación del público. Puedes sacar al mercado un coche fiable, pero como el diseño no acompañe…

 

En esta edición de nuestro Blog, vamos a sacar del cajón de “trastos inservibles” algunas reliquias que obtuvieron más repercusión por sus carencias que por sus escasas virtudes

  1. Seat Toledo IIITOLEDO

La saga Seat Toledo es un camino en el que nos encontramos de todo. La primera y segunda edición fueron un éxito, pero la tercera fue un desastre, ya que apenas llegó a los cinco años de producción. Fue un modelo que no llegó a conectar ni en prestaciones ni en estética.

 

 

  1. Fiat Croma IICROMA

La típica berlina de tres volúmenes que quiso ser lo que no es. La segunda generación del Croma era, al igual que el Seat Toledo III, un coche con apariencia de monovolumen que no conquistó ningún corazón. En 2010 dejaron de fabricarlo.

 

 

  1. Ford Scorpio Mk2SCORPIO

Imaginaros una berlina con la que Ford quiso competir con los grandes referentes del sector, como el Renault 25. La segunda edición duro apenas cuatro años en producción. Su diseño exterior no convenció a los clientes de la marca y llego a ganarse el título de “Coche más feo del mercado” en su época.

 

 

  1. Lancia Delta IIDELTA

De más… a mucho menos. Bien es cierto que la primera generación tuvo un éxito rotundo, siendo uno de los mejores coches fabricados en Italia. Pero en su renacimiento con la segunda edición, apareció un coche al cual le faltaba el carácter deportivo del primero y, sobre todo, su imagen tan diferenciadora. Después de seis años en el mercado, se despidió sin que nadie hiciera nada por impedirlo.

 

 

  1. Chevy SSRCHEVY

La palabra es sorprendente. Una impresionante camioneta pick-up presentada con un rojo muy vivo, paneles de cuerpo compuesto y un cajón descapotable. Todo un All-in… que salió muy mal. Por desgracia, el chasis y los mecanismos fueron prestados de su predecesor, haciendo que además de “llamativo” el coche fuera muy pesado, poco potente. Hicieron falta apenas 2 años para retirar a este Chevy del mercado.

 

 

  1. Fiat MultiplaMULTIPLA

Llegamos a la joya de la corona, por así decirlo. Un coche del que aún no sabemos en qué categoría deberíamos presentarlo. Con decir que es un coche que está considerado como el “más feo del mundo”, y a su vez está expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York… lo decimos todo.

El Fiat Multipla fue un simpático Microvan, basado en el antiguo Fiat 600, que revoluciono el sector, al ser una apuesta arriesgada pero que mantenía aspectos de un vehículo útil y efectivo. Pero esta segunda edición que apareció en 1998, fue de todo menos simpático. Las características daban mucho de qué hablar. Con un par de lentes encima de la luna delantera, una morro que parecía que se escondía, dos cristales de techo separados, una potencia que dejaba mucho que desear y todo sostenido en unas ruedas realmente pequeñas.

 

 

No siempre lo nuevo es mejor que lo viejo. No siempre la apuesta por romper los moldes establecidos, es una apuesta segura. A veces la innovación no llega a innovar. A veces el hijo… no sale a su padre.